De una forma amena y divertida, los niños aprenden y reciben información aplicando la metodología del modelo lingüístico. Los talleres son impartidos por sordos adultos que se desarrollan en alguna especialidad, compartiendo con los más pequeños sus conocimientos.
De igual modo voluntarios oyentes imparten distintos talleres, utilizando para ello la lengua de señas o un intérprete que facilite la comunicación.